Este es un experimento comunicativo, un espacio personal sin fines de lucro, abierto al diálogo y la opinión de todos los visitantes.
Una premisa importante: cambio mi post cuando -a lo menos- se hayan acumulado 13 comentarios, aunque no estrictamente... Ni mucho menos. Linea directa: pipiolex@gmail.com
No busques colores ni diseño. Lo mío es el texo puro y una que otra foto. Saludos desde Chile.
Amigos:
Soy padre de familia, de una pequeña de 8 y un muchachín de 4 años... Y se nos está destruyendo el planeta, ya sea por el cambio climático, contaminación o maldad humana.
El asunto es que es hora de prepararse para abandonar nuestro hogar terráqueo y pensar seriamente en colonizar otros planetas. Un primerísimo primer paso es llegar a la luna y -medianamente- establecerse allí, pero el verdadero salto es llegar Marte... Ya lo escribió
Ray Bradbury en 1950. Ese viaje, en todo caso, es sin retorno.
En Marte cambiará nuestro ADN, nuestros huesos crecerán en forma distinta, nuestro corazón latirá con un ritmo ajeno y nuestros ojos generarán una membrana de protección. Quienes lleguen allí serán los Adán y Eva de una nueva era de la humanidad.
En Marte sólo nos falta un sólo elemento: AGUA
Etiquetas: calentamiento, ciencia, espacio, hijos, padre, viajes
Me arriesgo a cometer un error fatal... comenzar con un cliché: Parece que hubiera sido un sueño de antenoche...
Pero no es mentira. Yo tenía unos cinco años y pasaba largas temporadas con mis abuelos en la ciudad capital del valle del Limarí, viviendo de las bondades del norte chico, con sabor a huesillos y a leche de vaca que comprábamos al lechero montado en su carreta tirada por caballos.
Mi abuela y mi nana configuraban mi centro afectivo y mi abuelo, la presencia divina. Mi padre pasaba cada par de semanas y comprábamos láminas coleccionables del álbum "Este es mi Chile". Es curioso, pero tengo la impresión de que en ese paisaje vine a la vida consciente.
Puedo contar mil pequeños detalles, como el gallinero que estaba al fondo del enorme patio con paltos y parrón, al lado del taller de carpintería de mi abuelo. Ese aroma de pasto, tierra húmeda y árboles frondosos -hasta el día de hoy- me llena las neuronas.
La separación de mis padres no existía en ese universo. Tenía un perro, unos gatos de techumbre, el lesionado tiuque y una tortuga que se dejaba ver cada cierto tiempo.
Tal vez nací a la vida consciente cuando regresé a los brazos de mi madre y de mis hermanas, en la gran ciudad, con una noticia y un llanto liberado después de varios días de contención. Se había muerto mi abuelo.
El ciclo comenzaba otra vez.
Etiquetas: abuelo, ciclo, madre, padre, santiago, vacaciones
El cuento del Rey de África y los amables comentarios que me han dejado, me han dejado pensando varias cosas, pero la más importante es esto de "ser padre".
Ser padre es... ser faro, bastón, carretilla, esponja, jabón, rueda... púchinbol.
Ser padre es... ser diccionario, biblioteca, pincel, lata, cartón.
Ser padre es... ser canto, silencio, sueño, amor infinito, luna y estrella y sol.
Cada día, ser padre... es nacer de nuevo.
Etiquetas: hijos, padre